Categoría: Baliabideak / Recursos
Dios y el milagro de la vida - Nick Vujicic -
Se llama Nick Vujicic. Nació en Melbourne, Australia el 4 de diciembre de 1982, hijo de un pastor evangelico y su esposa, quienes esa mañana, devastados, no entendían por qué su primogénito había nacido sin brazos ni piernas. La madre no se había hecho ultrasonidos, de manera que nada los había preparado para aquel momento.
En un principio pensaron que no sobreviviría... pero Nick resultó ser un muy saludable bebé, "sólo" que sin brazos ni piernas. Las preocupaciones de los padres sobre cómo Nick viviría su vida fueron gigantescas, pero también fueron gigantescas la fortaleza, la fe y la resignación que tuvieron, virtudes que definitivamente le dieron a Nick el empuje necesario para llevar su vida como un ser humano normal y corriente.
El Puente. Otra historia de redención
Una reflexión en forma de vídeo. El sacrificio de uno para poder salvar a muchos...
Vídeo realizado por johnnyfpc y subido a Godtube.
The Most, cortometraje ganador de varios premios, cuenta la historia de un padre que que se ve obligado a elegir entre la vida de su amado hijo o la salvación de un tren lleno de gente.
Más información de la película en www.MostTheMovie.com
Por nuestra vocación
Lleváis en vuestros corazones el cuerpo de Cristo, como una divina
levadura: para llenar toda criatura de su Presencia, para incorporarlas a su Ser, para hacer de cada uno, en cuanto es posible, su cuerpo y su sangre, y su sangre…
Id, la Eucaristía no ha acabado mientras haya un hombre con hambre, un hombre esté triste, un corazón herido o un rostro cerrado, mientras Dios no sea todo en todos.
El universo está en vuestras manos para ser consagrado por vuestro amor, y dirigido a su vocación divina, que es la de amar y cantar.
“Todo es vuestro, vosotros de Cristo y Cristo de Dios”.
Id, es la misión divina a la mies de Dios: a recoger las espigas, dispersas en los campos, en un solo pan vivo. Id, Yo os envío y estaré con vosotros cada día. Id.
Envíame
Envíame, que estoy dispuesto. Pon en mi camino gentes, tierras, historias, vidas heridas y sedientas de ti. No admitas un no por respuesta. Envíame; a los míos y a los otros, a los cercanos y a los extraños, a los que te conocen y a los que sólo te sueñan, y pon en mis manos tu tacto que cura; en mis labios tu palabra que seduce; en mis acciones tu humanidad que salva; en mi fe la certeza de tu evangelio. Envíame, con tantos otros que, cada día, convierten el mundo en milagro.
Envíame sin temor, que estoy dispuesto. No me dejes tiempo para inventar excusas, ni permitas que intente negociar contigo.




Meneame
del.icio.us